lunes, 27 de abril de 2009

DOSRIUS: EFECTOS DE LA INCINERACION SOBRE LA SALUD


Los efectos de la incineración de residuos en la salud, 4º informe de la Sociedad Británica de Medicina Ecológica

10-03-2006

Título original: The Health Effects of Waste Incinerators, 4th Report of the British Society for Ecological Medicine

La Sociedad Británica de Medicina Ecológica acaba de publicar un informe sobre los impactos de la incineración de residuos sobre la salud. El documento define los principales contaminantes emitidos por las incineradoras, los principales grupos de riesgo, las deficiencias en el control de emisiones, entre otras cosas.

A continuación está la traducción del resumen y de algunos fragmentos:
Resumen:
- Numerosos estudios han demostrado la existencia de mayores índices de cáncer en adultos y niños y de malformaciones congénitas en los alrededores de las incineradoras de residuos urbanos: estos resultados son consistentes y las asociaciones que establecen son causales. Una serie de estudios epidemiológicos de menor alcance apoyan esta interpretación y sugieren que la variedad de enfermedades producida por las incineradoras podría ser mucho más amplia.
- Las emisiones de los incineradores son una fuente importante de partículas finas, metales tóxicos y más de 200 químicos orgánicos, incluyendo cancerígenos conocidos, mutagénicos y disruptores hormonales.Las emisiones también contienen otros compuestos no identificados, cuyo potencial de daño aún se desconoce, como fue alguna vez el caso de las dioxinas. Como la naturaleza de los residuos cambia continuamente, también cambia la naturaleza química de las emisiones de los incineradores y, en consecuencia, el potencial de que provoquen efectos adversos en la salud.

- Las medidas de seguridad que se adoptan actualmente están diseñadas para evitar efectos tóxicos agudos en los vecindarios inmediatos, pero ignoran el hecho que muchos de los contaminantes se bioacumulan, pueden ingresar en la cadena alimentaria y provocar enfermedades crónicas con el tiempo y en un área geográfica mucho más amplia. No ha habido ningún esfuerzo local por evaluar los efectos de las emisiones en la salud a largo plazo.

- Los incineradores producen cenizas de fondo y cenizas volantes, las cuales representan el 30-50% del volumen de los residuos originales (compactadas), requieren ser transportadas a vertederos sanitarios. Los equipos de los incineradores modernos simplemente transfieren la carga de tóxicos, notablemente de dioxinas y metales pesados, de las emisiones aéreas a las cenizas volantes. Esta ceniza volante es liviana, se vuela fácilmente y en su mayoría tiene el tamaño de partículas pequeñas.Representa un peligro para la salud considerable y poco estudiado.

- Dos estudios en Estados Unidos mostraron que la contaminación del aire por partículas finas (PM 2.5) provoca el aumento de mortalidad total, mortalidad cardíaca y mortalidad por cáncer de pulmón, tras ajustarse otros factores. Las partículas finas se producen principalmente por procesos de combustión y se producen en gran cantidad en los incineradores.

- En uno de los estudios de cohorte la cardiopatía isquémica provocó un cuarto de las muertes y estaba fuertemente relacionada con el nivel de partículas PM 2.5. Se asoció un aumento de 24,3 mcg/m3 en la contaminación con partículas PM 2.5 con un aumento de la mortalidad cardiopulmonar del 31%. También se ha mostrado que los aumentos de partículas finas de períodos cortos, como sucede en las áreas ubicadas en la dirección que corre el viento de los incineradores, causan aumentos significativos de infartos de miocardio.

- Altos niveles de partículas finas han asociado con un aumento en la prevalescencia de asma y COPD (enfermedad de obstrucción pulmonar crónica).

- Las partículas finas que se forman en los incineradores en presencia de metales tóxicos y toxinas orgánicas (incluyendo aquellos conocidoscancerígenos) adsorben esos contaminantes y los llevan al torrente sanguíneo y a las células del cuerpo.

- Los metales tóxicos se acumulan en el cuerpo y han sido implicados con una variedad de problemas emocionales y de comportamiento en niños, como autismo, dislexia, déficit de atención y desorden de hiperactividad (ADHD), problemas de aprendizaje y delincuencia, y en problemas en adultos como violencia, demencia, depresión y mal de Parkinson. Estos metales se encuentran presentes universalmente en las emisiones de los incineradores y también en altas concentraciones en las cenizas volantes.

- La susceptibilidad ante los contaminantes químicos varía dependiendo de factores genéticos y adquiridos, teniendo un impacto máximo en los fetos. La exposición aguda puede conducir a la sensibilización de algunos individuos, que pueden padecer luego sensibilidad ante bajas dosis químicas de por vida.

- Se ha examinado la toxicidad de unas pocas combinaciones químicas, aunque se han demostrado los efectos sinérgicos en la mayoría de los casos donde se han hecho estas pruebas. Esta sinergia podría aumentar significativamente la toxicidad de los contaminantes emitidos, pero este riesgo no ha sido evaluado.

- Tanto el cáncer como el asma han aumentado implacablemente con la industrialización, y los índices de cáncer han mostrado estar correlacionados geográficamente con las plantas de tratamiento de residuos tóxicos y con la presencia de industrias químicas, lo que indica una necesidad urgente de reducir nuestra exposición.

- Los incineradores que queman materiales radiactivos producen partículas radiactivas. Este material es cancerígeno y no se han llevado a cabo estudios para evaluar los riesgos para la salud derivados de estas emisiones radiactivas.

- Se conoce que algunos contaminantes químicos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) y los metales pesados provocan modificaciones genéticas. Esto representa un daño no solo para las generaciones presentes sino también para las generaciones futuras.

- El control de las incineradoras no ha sido satisfactorio por la falta de rigor, la baja frecuencia, el pequeño número de compuestos medidos, los niveles considerados aceptables, y la ausencia de controles biológicos. La aprobación de instalaciones nuevas ha dependido de datos modelo, que se supone provienen de medidas científicas de seguridad, aunque los métodos que se usan no tienen más de un 30% de precisión e ignoran el importante problema de las partículas secundarias.

- Se ha sostenido que los procedimientos modernos de reducción de la contaminación hacen que las emisiones de los incineradores sean seguras, pero esto es algo imposible de establecer. Más aún, dos de las emisiones más peligrosas – las partículas finas y los metales pesados – son relativamente resistentes a la remoción.

- No se puede establecer de antemano la seguridad de las nuevas plantas de incineración, y si bien un control de la salud riguroso e independiente podría arrojar dudas sobre la generación de efectos adversos en el feto y los infantes en el término de unos pocos años, este tipo de monitoreo no se ha puesto en práctica, y a corto plazo no alcanzaría una significancia estadística para establecimientos individuales. Otros efectos, como cáncer en adultos, podrían ser retrasados como mucho diez o veinte años. Por ende sería apropiado aplicar el principio precautorio aquí.

- Ahora hay métodos alternativos para tratar los residuos, que evitarían las principales amenazas de la incineración y serían mucho más baratos en términos reales, si se toman en cuenta los costos relacionados con la salud.

- Actualmente los incineradores contradicen los derechos humanos básicos, según están establecidos en la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos, y también en el Convenio de Estocolmo y la Ley de Protección Ambiental de 1990. El feto, los infantes y niños tienen corren mayor riesgo por las emisiones de incineradores: por ende sus derechos están siendo ignorados y violados, lo que contradice el concepto de una sociedad justa. También lo contradice la política actual de ubicar incineradores en áreas pobres, donde sus efectos sobre la salud serán maximizados: esto debe ser revisado con urgencia.

- El análisis de la literatura nos lleva a opinar que no se deberían aprobar nuevos establecimientos que emitan cantidades sustanciales de partículas finas, metales pesados volátiles y contaminantes orgánicos peligrosos, y que se deberían tomar medidas urgentes para reducir las emisiones de las plantas de quema de basura que funcionan actualmente y aplicar un riguroso monitoreo biológico hasta que se las pueda sacar de funcionamiento y poner en operación métodos de disposición de residuos más seguros. También se deberían hacer vigorosos esfuerzos por reducir la cantidad de residuos que se producen ya que en el presente no hay ninguna solución completamente satisfactoria para su disposición.

Fragmentos del informe:

9.1 El coste de la incineración
"El coste de la incineración es enorme. Un informe recientemente publicado por la Comisión Europea sugiere que por cada tonelada de residuo quemado se provocan daños a la salud y ambientales entre 21 y 126 libras. Esto significa que un incinerador que quema 400.000 toneladas al año cuesta al contribuyente entre £9.000.000 y £57.000.000 por año. (240). Otro informe sugirió que un incinerador de este tamaño costaría 48.000.000 euros en concepto de daños a la salud.(240).”

“Hay un problema básico con los incineradores modernos. Mientras menos contaminación del aire producen, más tóxicas son las cenizas. Los incineradores más antiguos emitían grandes volúmenes de dioxinas. Estas se han reducido significativamente en las emisiones gaseosas pero han aumentado considerablemente en las cenizas volantes, al igual que los metales pesados y otros químicos tóxicos. Un incinerador que quema 400.000 toneladas de residuos anualmente durante sus 25 años de operación produciría aproximadamente medio millón de toneladas de cenizas volantes altamente tóxicas. No se ha encontrado ningún método adecuado de eliminación de cenizas volantes. Actualmente van a vertederos especiales lo que implica largos viajes por carretera donde siempre existe la posibilidad de que haya accidentes. La Comisión de la Unión Europea estableció que las filtraciones de los vertederos podría ser una de las fuente de dioxinas más importante en el futuro. Estos y otros contaminantes podrían filtrarse hacia las aguas subterráneas, de donde sería casi imposible quitarlas."

10. Cementeras
“Si bien este informe trata principalmente sobre incineradores es útil comparar los incineradores con las cementeras. Ambos producen emisiones tóxicas similares y gran parte de este informe es relevante para ambos. Los hornos de cemento convierten piedra caliza, tiza y arcilla en cemento. Necesitan grandes cantidades de combustible para producir las altas temperaturas que requieren y esto lleva al uso de combustibles no convencionales como neumáticos, combustible derivado de desechos y residuos industriales y peligrosos llamados Cemfuel, combustible líquido secundario, y combustible líquido reciclado.”
“Sin embargo, los controles de contaminación y planificación son significativamente más débiles que los que se aplican a los incineradores de residuos peligrosos. Los hornos de cemento producen una serie de emisiones tóxicas como mercurio, manganeso, bario, plomo, ácido sulfúrico, estirenos, dioxinas y 1,3 butadieno.”
Se están midiendo muy pocos contaminantes
“Solo se mide una pequeña proporción de los cientos de químicos emitidos por un incinerador. Solo media docena de ellos se miden de forma continua en la chimenea y cerca de otra media docena se miden ocasionalmente (con frecuencia cada 6 meses el primer año y después anualmente) por monitoreo de sitios específicos – esto incluye metales pesados y dioxinas. Esto es claramente insatisfactorio y dado que los operadores de residuos son avisados previamente a la visita, se les da una oportunidad de cambiar los residuos que queman poniendo los más limpios, lo cual no es representativo del riesgo tóxico.”

"Medir las concentraciones en la chimenea del incinerador en un momento de tiempo no ofrece prácticamente ninguna información sobre la cantidad total de contaminantes a la cual está expuesta la población local."

"El control actual no nos dice nada sobre la carga corporal de contaminantes. Aunque estén presentes en bajas cantidades, la mayoría de los contaminantes emitidos por los incineradores se acumulan despacio en la gente de las vecindades. La toxicidad crónica es un riesgo cuando los contaminantes se acumulan más rápido de lo que se eliminan: este es especialmente el caso de los metales pesados y los compuestos orgánicos persistentes (COPs). Para algunos contaminantes la proporción de excreción es muy pobre, por ejemplo la vida media del cadmio en el cuerpo es de 30 años y la de los PCBs es de 75 años, e incluso sin ninguna exposición posterior llevaría mucho más tiempo limpiar el cadmio o los PCBs del cuerpo humano."al contribuyente entre £9.000.000 y £57.000.000 por año. (240). Otro informe sugirió que un incinerador de este tamaño costaría 48.000.000 euros en concepto de daños a la salud.(240).”


El informe completo está en:http://www.noharm.org/details.cfm?ID=1245&type=document(pdf de 50 páginas, 520 k)

sábado, 11 de abril de 2009

ESCÒRIES? NO, GRÀCIES

2ª parte documentos

No se han publicado los archivos.
Los copio aqui:


"Xavier Manté i Bartra 

 

Tots els que des del primer temps ens hem mogut pels espais polítics de l'entorn 
socialista podríem comentar moltes vivències viscudes amb en Quico. Ell i jo ens 
portaven uns quants anys de diferència, però no va ser obstacle per coincidir en 
èpoques de formació, en activitats polítiques i en feines professionals.  

 

En la meva memòria em venen ara uns records d'aquestes tres etapes ben 
diferenciades en el temps i en cada una d'elles recordo detalls de la seva personalitat. 
Deuria ser cap a finals dels anys cinquanta i principis dels seixanta que els que 
rebutjàvem el règim i ens plantejàvem canviar el món, ens vàrem fer un tip de llegir, 
discutir i formar-nos amb els llibres dels grans ideòlegs del moment, tan de les arrels 
catalanistes com del socialisme.  

 

Ell no era pas ni un dogmàtic ni un intel·lectual, però era molt estudiós i prou llest i 
pràctic per tenir clar cap a on calia anar en cada moment. Aquell període de discussió i 
formació el varen estructurar per tota la seva vida en la doble fidelitat a Catalunya i al 
Socialisme. Sense trencaments i fruit d'una evolució natural i aprofundida, vàrem anar 
passant d'un CC genèric, cap a unes posicions socialistes que van anar evolucionant 
cap al Front Socialista Federal (ell sempre en deia els FuSuFus), cap el FOC i cap el 
PSC-C. "

 

Quien es Pedreres Maresme Rusc S.L. (2ª parte)

Quien es Xavier Manté i Bartra?
Es el que firmó el convenio entre el ayuntamiento de Dosrius y Pedreres Maresme Rusc S.L.
Veamos...


El firmante por parte de Pedreres Maresme Ruscc S.L. es Xavier Manté i Bartra, que resulta que es el Vicepresidente de Aigües de Mataró S.A., y
Socialista del PSC tal como el mismo describe en un documento en homenaje a una persona fallecida. Lean y saquen sus conclusiones. 
Las redes socialistas de "amiguetes" cada vez son más amplias. ¿Como van a negarse favores entre ellos?

Quien es Pedreres Maresme Rusc S.L.

Antes de decir cosas, debemos saber quien es la empresa.
Os puedo decir que es una empresa de un grupo mucho más grande, por lo
que se complica el asunto.

miércoles, 11 de marzo de 2009

DOSRIUS, DIOXINAS Y FURANOS

DIOXINAS Y FURANOS

Las dioxinas, cuyo nombre genérico es policloro dibenzo-p-dioxinas (PCDD) son el nombre con el que se conoce a un grupo de 75 compuestos formados por un úcleo básico de dos anillos de benceno unidos por dos átomos de oxígeno en el cual puede haber como sustitutos de uno a ocho átomos de cloro. La dioxina más  estudiada y más tóxica es la 2, 3, 7, 8 -tetracloro-dibenzo-pdioxina, conocida comúnmente como TCDD.

Los furanos cuyo nombre genérico es policloro-dibenzofuranos (PCDF) son un grupo de 135 compuestos de estructura y efectos similares a las dioxinas y cuyas fuentes de generación son las mismas.

 

Fuentes de generación

Las dioxinas y furanos no son producidos comercialmente, ni se les conoce ninguna utilidad o aplicación, aunque se forman de manera espontánea en un gran número de procesos industriales, principalmente de dos modos: - Como un subproducto de procesos industriales en los que interviene el cloro, por ejemplo

en la producción del plástico PVC, de plaguicidas y disolventes organoclorados.

 

- Durante procesos de combustión de compuestos organoclorados, esto es que tienen carbono y cloro en su molécula, como ocurre en los incineradores de residuos peligrosos o durante incendios accidentales de materiales o productos clorados. La principal fuente de emisión atmosférica de dioxinas son los incineradores de residuos peligrosos, de residuos domésticos, de residuos hospitalarios o el uso de residuos peligrosos como combustible alterno en los hornos de cemento. Esto se debe a la presencia de cloro en residuos, tales como PVC, o pirorretardantes clorados que se usan en otros plásticos, plaguicidas

o disolventes clorados.

 

Características fisicoquímicas

Las dioxinas y furanos tienen varias características comunes: son muy tóxicos, activos fisiológicamente en dosis extremadamente pequeñas; son persistentes, es decir no se degradan fácilmente y pueden durar años en el medio ambiente; son bioacumulables en los tejidos grasos de los organismos y se biomagnifican, esto significa que aumentan su concentración progresivamente a lo largo de las cadenas alimenticias. Por su persistencia pueden viajar grandes distancias siendo arrastrados por las corrientes atmosféricas, marinas o de agua dulce, y mediante la migración a larga distancia de los organismos que los han bioacumulado. Tal es el caso de ballenas y aves.

 

Cómo se expone el ser humano a las dioxinas y furanos

La principal vía de exposición de las dioxinas y furanos para los seres humanos es la ingestión de  alimentos contaminados, especialmente carne y productos lácteos. La presencia de dioxinas y furanos en estos alimentos se debe a que el ganado consume forraje vegetal contaminado con estos compuestos bioacumulados en los tejidos grasos y leche de los animales, provenientes principalmente de la deposición y transporte atmosférico a grandes distancias desde las fuentes

de emisiones atmosférica.

Otras vías de exposición importantes en ciertas poblaciones incluyen: a) el consumo de pescado contaminado directamente por las descargas de dioxinas y furanos o por el depósito en aguas superficiales a partir de la atmósfera; b) la inhalación de dioxinas y furanos en lugares próximos a las fuentes de emisión atmosférica; y c) ciertas exposiciones ocupacionales, por ejemplo de trabajadores de las industrias que producen compuestos clorados.

 

Efectos adversos sobre la salud

Exposición del feto, lactantes y niños. La exposición a las dioxinas puede comenzar desde la concepción. Es durante el desarrollo del feto, donde la exposición a dioxinas puede ser mayor y los efectos más dañinos. Las dioxinas pasan de la madre al feto a través de la placenta. El mayor riesgo de anomalías por presencia de dioxinas se presenta durante las primeras nueve semanas

de embarazo, mientras los mayores defectos en el sistema nervioso central pueden ocurrir durante los primeros cuatro meses del feto. Las dioxinas son del grupo de agentes químicos que afectan el sistema endocrino, es decir, pueden entrar a las células y obstruir, imitar o alterar las acciones de las hormonas, pudiendo tener efectos negativos en el desarrollo neurológico, reproductivo, conductual y en el sistema inmunológico. Esto último puede propiciar que los niños contraigan más fácilmente enfermedades infecciosas como bronquitis y  enfermedades del oído.

Diversos estudios a largo plazo en distintas especies de animales (ratones, ratas y hámster) han comprobado que las dioxinas pueden causar cáncer en distintas partes del organismo como hígado, pulmones, lengua, parte superior de la boca, nariz, glándula tiroides, glándula adrenal, en la piel de la cara y bajo la piel.

 

Opciones frente a las dioxinas y furanos

Tanto científicos como organizaciones ecologistas agrupadas en la Red Internacional de Eliminación de Contaminantes Orgánicos Persistentes (conocida como IPEN por sus siglas en inglés) han señalado que es necesario adoptar el principio precautorio y cambiar el modelo convencional de regulación (que establece niveles de ingestión y de emisión al ambiente máximo de dioxinas) por una política preventiva que busque eliminar en lo posible las fuentes de

generación de contaminantes.

En el caso de las dioxinas y furanos, la opción es adoptar una política de elección de materiales y sustancias tóxicas usadas en los procesos industriales que prevenga la formación de dioxinas y promueva formas de producción limpia. Este nuevo enfoque lleva a la búsqueda de soluciones que permitan la sustitución de procesos industriales y la prohibición de ciertos materiales que puedan producir dioxinas, por ejemplo:

 

- En vez de usar gas cloro para el blanqueo de la pulpa de papel se puede usar peróxido de hidrógeno u oxígeno. Además, incrementar la demanda de papel no blanqueado.

 

- Prohibir la incineración como forma de tratamiento de residuos peligrosos, hospitalarios, domésticos y de su quema como combustible alterno en hornos cementeros.

 

- En el caso de los plaguicidas químicos es posible sustituirlos, desarrollando formas de control ecológico de plagas, que incluyen el uso de insecticidas botánicos de menor riesgo,

el uso de agentes de control biológico (insectos, parásitos, hongos) y el cambio de manejo de los cultivos, introduciendo variedades más resistentes, formas de fertilización que aumenten la diversidad biológica del suelo, rotaciones y  asociaciones de cultivos, entre otras.